Las primeras experiencias de un niño son muy importantes y es en sus
primeros años que desarrolla los vínculos de apego hacia sus
padres y adultos significativos que intervienen en la atención de sus
necesidades básicas, afectando profundamente su desarrollo
físico, cognitivo, emocional y social en el futuro.
La educación es un proceso muy largo que comienza dentro de la
familia y continua en la institución educativa, necesitándose
de la participación activa de ambas partes para garantizar un
adecuado desarrollo.
Educar desde el afecto, es el pilar fundamental de crecimiento desde la
más tierna infancia. El amor que reciben y que pueden sentir
hará que en su cerebro florezcan las conexiones neuronales más
maravillosas, abriendo infinitamente sus posibilidades de aprendizaje.
Estoy segura que contaremos con su apoyo incondicional para asumir esta gran
responsabilidad de educar con amor y los invito a participar activamente en
el desarrollo de nuestra propuesta pedagógica, haciendo que sus
niños crezcan sanos y felices. Que el Divino Niño Jesús
bendiga siempre sus familias.
Que el
Divino Niño Jesús bendiga siempre sus familias.